Preguntas frecuentes

¿Por qué una iniciativa así?

 

En España tenemos un grave problema de desconfianza hacia la política y de desprestigio de las Instituciones. Nadie cree en los políticos. La valoración de los líderes es bajísima. Como lo es la de las instituciones: desde los sindicatos hasta la Monarquía, pasando por los partidos o el Parlamento.

Esto es así porque hemos dejado que nuestros partidos estén muy poco controlados, sean muy poco transparentes y adopten toda clase de vicios internos. Y a continuación tomen al asalto el Estado. En España no tenemos los organismos reguladores potentes y eficaces que disfrutan otros países. El Tribunal de Cuentas no controla nada. Las comisiones de Investigación del Parlamento son un chiste malo. El Consejo General del Poder judicial, encargado de velar por la independencia de la Justicia, hace años que fue tomado por los partidos. Como el Supremo y el Constitucional. Como el defensor del pueblo o las Cajas de Ahorro (que en paz descansen).

La falta de competencia y de rendición de cuentas dentro de los partidos degrada la calidad de los liderazgos políticos en España y erosiona el vínculo participativo. Propicia la intolerable corrupción. Crea los incentivos necesarios para que la relación de los partidos con la ciudadanía sea superficial y deshonesta, prácticamente limitada a los periodos de campaña y sometida a los dictados del marketing político.

Esta doble crisis política e institucional no sólo se suma a la económica que padecemos, sino que la agrava, y en gran medida la propició. ¿Cómo se puede entender la crisis sin las cajas? ¿o la burbuja inmobiliaria sin la corrupción del ladrillo? Es más, ¿cabe esperar una recuperación de verdad si no arreglamos antes nuestros problemas políticos e institucionales y nos convertimos, de una vez, en un país serio?

No podemos seguir así ni un minuto más. Hay que hacer algo.

¿Qué (y cómo) se pretende conseguir con esta iniciativa?

 

Queremos una Justicia independiente. Queremos organismos reguladores independientes. Queremos que si hay medios públicos sean independientes. Queremos acabar con la politización de las Administraciones Públicas. Queremos instituciones fiscalizadoras de los partidos independientes.
Queremos más competencia y más rendición de cuentas dentro de los partidos. Queremos más transparencia.

Nuestro objetivo es forzar a PP y PSOE a aprobar reformas den respuesta a estas demandas. La idea es, básicamente, que si en las elecciones europeas conseguimos que el porcentaje de votos de PP y PSOE se desplome, estos partidos se verán obligados a recoger nuestras recomendaciones y pactar una reforma.

Claro que sabemos que los grandes partidos no son de fiar y pueden intentar torearnos aprobando medidas cosméticas que no cambien nada o aceptando nominalmente nuestras reivindicaciones para aparcarlas después. Para evitarlo, vamos a concretar un poco más nuestras exigencias: PP y PSOE deberán acordar el nombramiento de un Comité de Expertos, formado a partes iguales por españoles de reconocida independencia y expertos internacionales elegidos por el Consejo de Europa (que ya nos ha dado algún tirón de orejas por la politización de los medios públicos).

El Comité tendrá el mandato de presentar un informe sobre la reforma política en España que de respuesta a las cuestiones planteadas en este manifiesto. Este informe estará dividido en tres partes: un análisis de la situación de España en cuanto a los asuntos citados en nuestra exposición de motivos, un análisis de las leyes y las políticas públicas de los países con mejores resultados en esos ámbitos, y finalmente una propuesta de reforma.

El Gobierno prestará al Comité la cooperación y los medios necesarios para desarrollar su labor. El Gobierno tomará como base el informe del Comité, que no tendrá carácter vinculante, para desarrollar su propio programa de reforma política. Este programa deberá hacerse público íntegramente e iniciar su tramitación parlamentaria al menos seis meses antes de las próximas elecciones generales, y sobre él elaborará el Comité de expertos un informe valorativo.

Razones para no votarles no es una iniciativa propositiva. No puede serlo, sería imposible poner de acuerdo a la cantidad de gente que queremos movilizar haciendo propuestas concretas, así que tenemos que hacer reivindicaciones genéricas y establecer un procedimiento (el Comité) que nos de garantías. No queremos decirle a los partidos si hay que hacer una reforma electoral, o cómo deben regular su funcionamiento, o el procedimiento para elegir a los jueces del Tribunal Supremo. Los problemas que citamos se pueden resolver tocando varias teclas: en Alemania, por ejemplo, tocan unas, y en Canadá tocan otras. En Suecia otras y en EEUU otras diferentes. Cada país toca su sinfonía, y a nosotros no nos importa qué sinfonía toquen en España, tienen libertad para elegir y para innovar. Pero por favor, que suene bien.

De todas formas creemos que no hace falta hacer propuestas concretas porque estamos literalmente rodeados de historias de éxito. Por poner un ejemplo muy obvio, todo el mundo sabe que la BBC es un ejemplo de medio de comunicación público de independencia intachable. Podemos aprender de su experiencia, igual que podemos aprender de muchas otras en otros ámbitos: es como si fuéramos a un examen y nos dejaran copiar de los mejores. Creemos que los españoles somos perfectamente capaces de hacer eso.

¿Por qué votar?

 

Todo lo que ha ocurrido en España ha contado con nuestro consentimiento. Si somos honestos reconoceremos que en España hemos ignorado la política durante muchos años, o como mucho que hemos tenido un acercamiento superficial a la misma. Tenemos que entender que en una democracia el poder de decidir implica la responsabilidad de tomarse en serio las cosas: sin ciudadanos vigilantes, informados y con cierto criterio es muy difícil que tomemos buenas decisiones como sociedad.

De nada serviría dotarnos del marco institucional más avanzado del mundo si no premiamos o castigamos en las urnas a quien corresponda. Si no abandonamos actitudes como el sectarismo. Si no nos tomamos más en serio nuestras obligaciones como ciudadanos. Si nos refugiamos en la abstención. No olvidemos que el voto es el instrumento más importante que tenemos en nuestras manos. Ni las manifestaciones, ni las acampadas, ni rodear el Congreso ni quejarnos en la barra del bar pueden conseguir las cosas que conseguiríamos si decidiéramos votar masivamente a otros en estas europeas.
Si no lo hemos hecho hasta ahora es porque votar está difícil. Mucha gente no vota porque no ve ninguna alternativa que le guste. Ven la corrupción, ven que no vamos bien, pero no ven nada que nos saque del hoyo. Bien, he aquí una alternativa: vota a otros en las europeas. Aquí hay un mensaje de regeneración democrática, que no es ni de derechas ni de izquierdas, y una metodología, que es darle donde más les duele: en las urnas.

Hay miles de razones para votar. Todos los ciudadanos deberíamos estar muy preocupados por el peligro real de que nuestras instituciones quiebren. Todos deberíamos estar preocupados por el abismo que separa, cada día más, a la sociedad de sus políticos. Y quizá los militantes de los grandes partidos deberían estar más preocupados que nadie.
Que no haya organismos reguladores independientes y que los grupos de presión tengan un acceso privilegiado al poder nos afecta cada vez que pagamos el recibo de la luz. Que no haya más competencia intrapartido nos afecta porque nos obliga a elegir entre lo malo y lo peor.

Si perteneces a un movimiento social como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, o por las preferentes, debes pensar que aunque esta propuesta no se centre en ninguna de esas problemáticas, sí se centra en el mal funcionamiento de las instituciones y los partidos. Ese mal funcionamiento dificulta la resolución de las problemáticas mencionadas y en ambos casos fue condición necesaria para su aparición. Por eso te pedimos que participes y que hagas todo lo posible para que participe el mayor número de gente posible.

Y si eres joven, entonces tienes más razones que nadie para participar, porque el naufragio institucional y político de España va a arrastrar tu futuro al abismo.

Los ciudadanos no podemos observar impasibles ni impotentes el desmoronamiento del edificio democrático que con tanto esfuerzo ganó nuestra sociedad. Debemos ponernos de acuerdo y lanzar alto y claro un mensaje de regeneración democrática con la herramienta más poderosa que tenemos: nuestro voto. Nuestro futuro, el de nuestro país y el de nuestras familias está en juego.

Digamos basta. Si lo hacemos, todo cambiará.

¿Por qué sólo PP y PSOE?

 

Porque son los partidos que han gobernado España mientras se fraguaba la crisis y los que siguen en el poder ahora. La mayoría de las cosas de las que hablaremos sólo les atañen a ellos porque son los únicos que han tocado poder y han tenido la oportunidad de, por ejemplo, controlar una Caja de Ahorros y llevarla a la ruina. O controlar una TV autonómica y llevarla a la ruina. En el desastre de España hay más personajes, pero los protagonistas son ellos. Es lógico y procedente, pues, el castigo electoral.

También son los que mandan y los que pueden sacar adelante las reformas. Aunque haya cosas, como el deficiente proceso de selección de élites, que podrían decirse también de otros partidos, lo importante es que el mensaje le llegue a quien controla los resortes del poder, porque al final es el único que puede cambiar las cosas.

PP y PSOE no son malvados por naturaleza. No tratamos de demonizarles. Sus posturas y ejecutoria tienen lógica dentro del sistema que habitan. Hacen lo que hacen por los incentivos que tienen para hacerlo, por quién puebla su militancia, por quién conforma su electorado base, por cómo están organizados, por la ley de financiación de partidos que tenemos, por la ley electoral que tenemos, y porque en última instancia consiguen que les votemos, que es el principal objetivo de un partido político.
Lo que decimos no es que sean malos, sino que habitan un edificio institucional y visten un traje legal necesitado de una reforma profunda, y no quieren o no pueden llevarla adelante porque están atrapados en el statu quo.

Necesitan un empujoncito en forma de revolcón electoral.

¿Por qué limitarse a pedir regeneración democrática? ¿Por qué no hacer demandas económicas?

 

Para proteger la iniciativa. En España hay una gran desafección que afecta a los votantes de todos los partidos. En el cabreo coinciden el izquierdista que cree que los bancos han provocado la crisis y el señor de derechas de Burgos que cree que merece un alcalde mejor. Es muy difícil hacer demandas económicas concretas que satisfagan a ambos grupos, pero sí podemos ponernos de acuerdo en que unas mejores reglas del juego democrático serían muy buenas para todos.

¿Por qué las elecciones europeas?

 

En las elecciones europeas suele haber poca participación, lo que hace más sencillo influir en el resultado. Además hay circunscripción única. Esto significa que todos los votos van a la misma saca, a diferencia de las elecciones generales, donde la circunscripción es la provincia. Como los escaños se reparten en función de los resultados a nivel nacional y no provincia a provincia, los partidos minoritarios tienen más posibilidades de ganar representantes.

También son las elecciones más cercanas en el tiempo. Creemos que es necesario y urgente canalizar el descontento ciudadano a través del voto antes de que adopte formas más virulentas. El nivel relativamente bajo de conflictividad social de España nos parece poco sostenible a tenor de las perspectivas económicas y el desprestigio de la política y las instituciones. Por si fuera poco, la proyectada Ley de Seguridad Ciudadana parece diseñada para radicalizar la situación, al minar el campo de la protesta pacífica.

Además, las elecciones tendrán lugar a mitad de legislatura, con tiempo suficiente para diseñar y aprobar reformas. Son una ventana de oportunidad que no debemos desaprovechar.

¿Recomendáis votar a algún partido en concreto?

 

No. Con dos matizaciones.

Una que tenemos claro que hay partidos de sobra a los que votar. No nos vale la excusa de que no ves nada que te convenza. Si buscas, encontrarás. Eso sí, tampoco hace falta que sea el partido de tus sueños, con exactamente el discurso que tú harías. Igual es sólo un partido pasable, o uno que se centra en una problemática muy concreta.

Y dos que no tiene mucho sentido apoyar una iniciativa que persigue la regeneración democrática del país votando a partidos con idearios antidemocráticos. Nosotros no promovemos eso.

¿Cómo podremos valorar los resultados de la iniciativa?

 

Si PP y PSOE se descalabran en las europeas, evidentemente no vamos a atribuirnos el mérito. Que PP y PSOE van a sacar malos resultados y van a subir los minoritarios es casi seguro.

La efectividad de la iniciativa se podría medir contando las visitas a la página, las menciones en Internet, si la gente pega carteles, si la página sale en el telediario, si los temas que planteamos se cuelan en la agenda, la evolución de las encuestas…

Todo depende de vosotros.

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